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Tragedia

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Tragedia en 1871 : El mar es un elemento geográfico que ha modelado la forma de ser y la historia de los vecinos de Guardamar. Él es la base de nuestra idiosincrasia, por el cual nos trajeron los neolíticos su forma de vida sedentaria; los fenicios la escritura; nos invadieron los árabes y nos reconquistaron los cristianos. Fuente imprescindible de nuestra alimentación y atractivo turístico que enriquece la economía local en la actualidad. Pero al igual que un Dios pagano, todos los años exige un tributo de vidas humanas; bien en vecinos que se dedican profesionalmente a la pesca bien en otras personas que buscan en él su deleite. Los hechos que voy a relatar ocurrieron en una calurosa tarde del día 1 de   agosto de 1871. Ramona García Martínez era una niña de 15 años que vivía en la calle San Emigdio, después de dormir la siesta se marchó a casa de su amiga y vecina María Rosario Puigcerver Burgos de 17 años, y le propuso ir con las demás amigas de la pandilla a la playa ...

La Milicia

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La milicia a finales del siglo XIX: El servicio militar marcaba profundamente la vida de los jóvenes Guardamarencos de la época. Para un muchacho que no había salido nunca de su entorno, con una cultura más bien escasa -muy pocos sabían leer y escribir-, suponía una aventura en algunos casos traumática (ver nuevos mundos, gentes con otra manera de hablar, pensar, color etc., enfrentarse a guerras, epidemias o enfermedades raras). En este contexto podemos enmarcar la fiesta de los “quintos” que se organizaba el día del reconocimiento y tallaje, como si fuera un primitivo rito tribal, donde se pasaba de la adolescencia a la madurez. En esta fiesta se competía para ver quien era más valiente y realizaba mayores gamberradas, se tiraban los carros aparcados en la calle a la “costera” (barranco que estaba en la estación de autobuses), ponían picaportes, rompían las farolas del alumbrado público, entre otras muchas gamberrada de mal gusto. Si algo positivo tenía el servicio militar, e...

La Fuente del Rey

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La Fuente del Rey : los pozos para sacar agua de los manantiales era el recurso que se empleaba en Guardamar para abastecer a la población del “líquido elemento” en los meses de verano. Sucedía cuando no bajaba agua por el río y sobre todo cuando en los años de sequia el cauce se secaba completamente formándose pozas con agua insalubre, ésto era motivo de enfermedades y trastornos intestinales para todos aquellos   que bebían estas aguas estancadas. La fuente más antigua de Guardamar era la denominada Fuente del Rey . Según la tradición databa de la Edad Media , su nombre le viene dado porque se cree que se construyó en tiempos del Jaime I el Conquistador . Se ubicaba a unos doscientos metros de la playa, en la confluencia de la vía que baja de la casa forestal de la pinada con la que va a la desembocadura. Estuvo en uso hasta el primer cuarto del siglo XX y se destruyó cuando se habilitó el camino que va a la Gola en tiempos de la República -en las fotos topográficas del vu...

Alumbrado público.

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Alumbrado público: No cabe duda que el alumbrado público supuso para Guardamar, una mejoría en calidad de vida de sus vecinos. Esto significaba una mejora en la seguridad de los peatones que se aventuraban o tenían necesidad de salir de sus casas por la noche, podían andar por las calles sin peligro a tropezar en una piedra o bordillo de la acera, o para los carruajes que entraban o salían de la población después de la puesta del sol. También supuso una mejora en la seguridad ciudadana, en el sentido que se podían distinguir las personas con las cuales te cruzabas, sin miedo a que se trataran de bandoleros o delincuentes. Anteriormente a la implantación del alumbrado público, los vecinos se alumbraban individualmente mediante una lámpara que se denominaba “ Cresol ” que se alimentaba con una mecha bañada en aceite reciclado de oliva o grasa animal, los inconvenientes que tenía era que se apagaba al menor soplo de aire y que la superficie que alumbraba era muy pequeña. Después ...

El Reloj de la Torre

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El Reloj de la Torre: Como ya dijimos en un artículo anterior la obra de la Torre de la Iglesia   en el mes de junio de 1883 estaba paralizada. El campanario era imprescindible para ubicar tanto el reloj como las campanas que trasmitían el sonido de los cuartos y las horas. Avisaban de los rezos, del principio y final de la jornada, de la muerte de un parroquiano o de la existencia de un peligro inminente. El Ayuntamiento estaba dispuesto a terminar las obras para colocar el reloj público y las campanas, a pesar de que las arcas estaban vacías, pues carecían de reloj desde la destrucción de la anterior torre de la iglesia por el terremoto de 1829. Después de realizar una cuestación voluntaria entre los vecinos, se reanudaron las obras de la nueva torre. A pesar de que el reloj no estaba todavía adquirido, el Ayuntamiento decidió nombrar a Antonio Romero Soler como encargado del Reloj Público y comprar uno -que fuera de construcción sólida y moderna- y además de las horas qu...